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Punta del Este, joya opaca durante este verano austral debido a la pandemia

Sin poder recibir turistas extranjeros por la pandemia de la enfermedad del nuevo coronavirus (COVID-19), el exclusivo balneario Punta del Este, se ha transformado en una joya opaca durante este verano austral debido a la pandemia.

Restaurantes con mesas disponibles, pocos jugadores en los campos de golf y playas con apenas algunos visitantes fueron postales inusuales para los últimos días de diciembre, que solían mostrar un aluvión de turistas brasileños a la espera de la tradicional avalancha de argentinos en enero.

«Sabíamos que iba a ser una temporada diferente al faltar el turista extranjero. La expectativa era que el turismo interno supliera una parte», comentó a Xinhua el alcalde de Punta del Este, Javier Carballal.

Turismo local se desmoronó

Pero la apuesta por el turismo local se desmoronó a principios de diciembre con el crecimiento exponencial de los casos de la COVID-19 en el país tras ocho meses de mantener la pandemia minimizada.

El gobierno del presidente uruguayo, Luis Lacalle Pou, cerró las fronteras el 21 de diciembre, incluso para los connacionales, y mantuvo la obligación de cierre de bares y restaurantes a la medianoche.

Sin embargo, el alcalde aclaró que no hay restricciones para los turistas salvo la obligación de cierre temprano para los gastronómicos al menos hasta el 10 de enero, cuando el gobierno revisará las medidas.

«Se puede circular en bicicleta, hacer playa, ir a un restaurante, aunque tienen que cerrar a las 12 de la noche pero tienen todo el día para trabajar», resaltó.

Casi un pueblo fantasma

Con las medidas de restricción, la mitad de los hoteles afiliados al Centro de Hoteles de Punta del Este (CHPE) están cerrados y los que están abiertos tienen una ocupación que apenas supera el 30 por ciento.

«Muchos empresarios sacaron cuentas y no les conviene abrir porque pierden plata (dinero) (…) no hay público uruguayo para cubrir todas las camas que hay en Punta del Este», explicó a Xinhua Héctor Araújo, asesor del CHPE.

A lo largo de 2019 Uruguay había recibido 3,2 millones de turistas del exterior, de los cuales 1,7 millones fueron argentinos y casi 490.000 brasileños.

De ese total, el balneario puntaesteño captó 584.251 visitantes provenientes del extranjero con un gasto de 672 millones de dólares.

El hotel y casino Enjoy, emblema de Punta del Este, reabrió a pérdida a sabiendas que un 95 por ciento de su clientela habitual provenía del exterior.

«Cada mes de cierre significó una pérdida de 2,5 millones de dólares. En el mediano plazo tenemos que recuperar el terreno perdido para devolverle la confianza al accionista», dijo a un diario local el gerente general del establecimiento, Ignacio Sarmiento.

Un cielo iluminado y nadie para gozarlo

Como es tradición los fuegos artificiales le dieron la bienvenida al 2021 en los 100 kilómetros de playas que tienen como referencia la península puntaesteña, donde confluyen el Océano Atlántico y el Río de la Plata, pero este año faltaron las fiestas.

La policía debió dispersar algunas reuniones de jóvenes que desoyeron las exhortaciones oficiales y celebraban aglomerados en espacios públicos.

Enrique Antía, el intendente (gobernador) del departamento de Maldonado (este), que tiene jurisdicción sobre el balneario, confía en que el gobierno acepte la propuesta que elevó a Lacalle de permitir en la segunda quincena de enero «el ingreso controlado de los propietarios» de viviendas.

Esa habilitación sería un paliativo para el turismo, pero difícilmente pueda concretarse con números negativos como los del 1 de enero cuando Uruguay reportó un récord diario de fallecidos por COVID-19 y de casos activos de la enfermedad.

Por Gerardo Laborde (XInhua)

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