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Aplican medidas drásticas en América Latina para combatir COVID-19

Ante la rápida propagación de la enfermedad del nuevo coronavirus (COVID-19) se están tomando medidas drásticas en América Latina, al grado de ordenar a un presidente usar mascarilla durante sus actos públicos para evitar contagios.

En Brasil, con 1.145.906 casos y 52.645 muertos, la Justicia ordenó al presidente Jair Bolsonaro cumplir las normas de sanidad y usar una mascarilla en los eventos públicos en los que participe en el Distrito Federal, bajo pena de una multa de 2.000 reales (unos 400 dólares) diarios.

El juez federal Renato Borelli, del Distrito Federal, acepó una acción civil pública presentada por un abogado de Brasilia, que pedía que Bolsonaro atendiera las normas decretadas para toda la población del Distrito Federal en la lucha contra el virus, como el uso de mascarilla.

En tanto, de acuerdo con una muestra epidemiológica realizada por la alcaldía de Sao Paulo, la mayor urbe sudamericana tendría hasta la fecha 1,16 millones de infectados con la enfermedad, el 9,5 por ciento de la población, 10 veces más que los casos registrados oficialmente en el municipio que es el foco de la COVID-19 en Brasil.

Por su parte, el ministro de Salud interino, Eduardo Pazuello, informó que las estadísticas de diagnóstico clínico también formarán parte de la base de datos de casos de la COVID-19, con la finalidad de que los especialistas comprendan mejor la evolución de la enfermedad sin depender únicamente de la confirmación de pruebas de laboratorio.

Por lo pronto, el gobierno brasileño aprobó una ayuda económica de 16.100 millones de reales (unos 3.124 millones de dólares) a las empresas del sector eléctrico, cuyas finanzas quedaron afectadas por la caída del consumo y el aumento de los impagos producto de la COVID-19.

Un vendedor ambulante porta una mascarilla mientras ofrece sus productos en las afueras del mercado La Vega Central, en Santiago, capital de Chile, el 23 de junio de 2020. (Xinhua/Jorge Villegas)

En Chile, con 250.767 enfermos y 4.505 decesos, el ministro de Salud, Enrique Paris, dijo estar preocupado por la situación de las diversas regiones del país, aunque «ha habido cambios en los últimos siete días».

Detalló que en la región sureña de Magallanes ha disminuido en un 35 por ciento los casos nuevos, pero han aumentado en las regiones de Ñuble, Tarapacá, Antofagasta, O’Higgins y la Metropolitana, la más afectada por la COVID-19.

Chile enfrentó un aumento exponencial de los casos de la COVID-19 en las últimas semanas y actualmente el país está bajo estado de excepción constitucional y toque de queda nocturno, normativa que es resguardada por policías y militares repartidos por las calles.

En Argentina, con 47.216 contagios y 1.078 defunciones, las autoridades pidieron un «esfuerzo extra» a la población en la batalla contra la pandemia y advirtieron la necesidad de volver a restringir la circulación de personas en el Area Metropolitana de Buenos Aires debido al alto número de casos que se reportan en la región diariamente.

Al comienzo de la cuarentena, el 20 de marzo, «hicimos un gran esfuerzo, hubo un gran compromiso de la gente y hay que persuadir para volver a ese compromiso y hacer un esfuerzo más», pidió el ministro de Salud, Ginés González García.

«No creo que esto vaya a ser eterno, pero tenemos que hacer un stop. Podría ser muy útil parar un poquito, porque hay mucha circulación (de personas) y estamos en un momento crítico», dijo el titular de la cartera sanitaria.

En Ecuador, con 51.643 casos y 4.274 víctimas mortales, el ministro de Salud, Juan Carlos Zevallos, dijo que en Quito, la ciudad más poblada con más de 2,7 millones de personas, alrededor del 45 por ciento de la población ya se habría contagiado del virus y desarrollado inmunidad.

El incremento de contagios en la capital ecuatoriana, que el pasado 3 de junio entró en una «nueva normalidad» tras relajar la cuarentena de más de dos meses, se debe a la aglomeración de personas, así como a reuniones sociales y fiestas que se han venido realizando pese a que están prohibidas durante la emergencia sanitaria por ser un potencial foco de contagio.

Por lo pronto, el presidente Lenín Moreno recibió la primera importación de 400 toneladas de insumos médicos de un total de 865 que adquirió su gobierno para resguardar al personal sanitario que está en primera línea en el combate contra la COVID-19.

Imagen del 20 de junio de 2020 de una mujer portando una mascarilla y un traje protector mientras limpia el exterior de un taxi frente al Aeropuerto Internacional El Dorado en la ciudad de Bogotá, Colombia. (Xinhua/Jhon Paz)

En Colombia, con 73.572 pacientes y 2.404 muertos, el presidente Iván Duque advirtió que son muchas las fiestas clandestinas descubiertas por las autoridades en diferentes lugares del país y que se están convirtiendo en focos de contagio de la enfermedad.

«Donde tengamos que aplicar medidas drásticas, lo haremos, siempre en función de contener el crecimiento exponencial de esta pandemia», dijo y pronosticó que las fiestas tradicionales en el país, incluyendo la Navidad, se tendrán que vivir en medio de la pandemia este año.

Entre tanto, el alcalde de Villavicencio, Juan Felipe Harman, declaró la alerta roja en la base de la cuarta división del Ejército Nacional y en la cárcel de la ciudad por el aumento de casos del nuevo coronavirus en estos lugares.

Finalmente, autoridades de Salud de México reportaron 191.410 casos, con 23.377 muertos, una tasa de letalidad del 12,21 por ciento, una de las más altas a nivel mundial, mientras que en República Dominicana hay 27.936 enfermos y 675 fallecimientos.

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, asiste a la ceremonia de inauguración del Centro de Operaciones Espaciales Principales (COPE), en Brasilia, Brasil, el 23 de junio de 2020. (Xinhua/Lucio Tavora)

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